

1. Carrión de los Condes
Carrión de los Condes, corazón del Camino de Santiago. Todo cuanto aquí hallamos nos invita al sosiego, al paseo y al descanso. A su vez nos trasporta continuamente del presente al pasado, de éste al presente de nuevo y dejándonos llevar podemos viajar también y conocer el futuro de un pueblo que crece sin perder el encanto y el misterio que el paso de los siglos le han ido concediendo.
Patrimonio artístico y natural.
En Carrión de los Condes, ruta de paso de cientos de peregrinos hacia Santiago, aún es posible saborear el silencio y buscar la soledad; encontrar la lectura apacible en una arboleda y la leyenda en las piedras de las iglesias. 
Cuentan, por ejemplo, que durante la Reconquista, uno de los impuestos que había que pagar al califa musulmán era el de cien muchachas. Muchas madres prefirieron lisiar a sus hijas antes que entregarlas. Cuando ni esto consiguió frenar a los herejes, pidieron a María, la virgen milagrosa, que hiciera algo para evitar este tormento. Se dice que fue obra de la virgen, el que se escaparan unos toros bravos de una ganadería cercana y matasen al séquito de hombres que acompañaba al califa cuando llegaba a Carrión a por las jóvenes. Fue entonces cuando se levantó la Iglesia de Santa María, en agradecimiento, y se colocaron unas cabezas de toro el su pórtico principal. Es por esto, que es tradición representar cada año, el 23 de Julio, durante las fiestas de Santiago, el acontecimiento que libró a Carrión de los Condes del “Tributo de las Cien doncellas”.
Para quien busca la naturaleza, sin necesidad de alejarnos, está a nuestro alcance la vega del río y el ronroneo de sus aguas serenas. Multitud de caminos y sendas salen de esta zona: unos para pasear junto al cauce de agua, otros para adentrarse en la arboleda, algunos para perderse entre los cultivos…
Para quien busca el arte, Carrión está sembrado de iglesias, perennes testigos de la historia. Encontramos por ejemplo la iglesia de Santiago, Románica, con su sorprendente pórtico cuyo maestro escultor marcó escuela al dar a sus representaciones un movimiento y una expresión que no se conseguía desde la antigua Grecia.
El Monasterio de San Zoilo, hoy Parador, es otro de los ejemplos que debemos citar cuando hablamos de arte y de Carrión de los Condes. Desde su pórtico del siglo XI alcanzamos el Renacimiento en su monumental claustro.
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