

El Código Técnico de la Edificación lleva meses siendo uno de los grandes protagonistas de las noticias sobre el sector inmobiliario en nuestro país. En una gran mayoría de esas noticias, se advierte sobre las consecuencias negativas que podría tener la aplicación del Código sobre el coste final de las viviendas.
Pero, ¿están en lo cierto todos aquellos que hablan de un encarecimiento en el coste de hasta un 10%?
Actualmente, se perciben dos grandes grupos dentro de la oferta residencial. Por un lado, están todas aquellas viviendas que comenzaron a proyectarse y comercializarse antes de la aprobación del Código Técnico (CTE). Por otra parte, están todas aquellas que han salido al mercado posteriormente y que, por tanto, ya incluyen las medidas sobre sostenibilidad y eficiencia energética del CTE. Y entre ambos tipos de viviendas existe, efectivamente, una diferencia en lo que a su coste final se refiere.
La primera tipología de viviendas, por tanto, cuenta con un atractivo para el interesado en adquirir una casa, que es un menor coste. Hay que recordar que, aunque no se apliquen en dicha vivienda las obligaciones establecidas por el CTE, se trata de un inmueble legal siempre que su tramitación fuese anterior a la aprobación del mismo. Por tanto, las personas que buscan una casa podrían tener aquí una opción para pagar menos por la misma.
El problema es que esta afirmación no se puede hacer tan a la ligera. Si bien es cierto que la aplicación del Código se está dejando notar sobre el coste final de la vivienda, no es menos cierto que vivir en una casa que dispone de la infraestructura obligatoria para garantizar la eficiencia energética supone un considerable ahorro en las facturas de agua, luz, calefacción… Las personas que viven en edificios sostenibles ya están notando en sus bolsillos los beneficios.
Por otra parte, hay otra consideración que debemos tener en cuenta, y que, sobre todo, debemos comunicar a los ciudadanos. Comprar una vivienda que no disponga de las instalaciones requeridas por el CTE es más barato hoy. Pero, en un breve periodo de tiempo, todas las viviendas estarán obligadas a adaptarse a lo establecido en el Código. Y adaptar una vivienda ya construida al CTE resultará más caro que el coste añadido que supone incorporar estas infraestructuras a una vivienda de nueva construcción.
Desde GECOPI, la asociación que reúne a la mayoría de las gestoras de cooperativas de viviendas, estamos haciendo un notable esfuerzo para dar a conocer las ventajas de la aplicación del Código Técnico en sus viviendas. Más aún, estamos en condiciones de señalar que las cooperativas se han convertido en sociedades pioneras en la aplicación de medidas encaminadas hacia el respeto medioambiental y la sostenibilidad. Los socios cooperativistas llevan años demandando a las gestoras la introducción de placas solares, criterios de arquitectura bioclimática, eficiencia energética en las instalaciones de iluminación…
Las gestoras de cooperativas de viviendas cuentan con un conocimiento de primera mano de lo que la sociedad demanda en materia residencial, puesto que, en definitiva, se ponen al servicio de las demandas de los cooperativistas. Los miembros asociados a GECOPI han recogido la preocupación por el ahorro energético y los problemas medioambientales, y han sido capaces de dar una respuesta a los ciudadanos que quieren adquirir una vivienda en régimen de cooperativa.
Por tanto, lo que queremos dejar claro es que hay que dejar a un lado los mensajes alarmistas sobre el encarecimiento de la vivienda que supondrá el Código Técnico, y empezar a valorar los que, sin duda, son sus valores fundamentales: por un lado, tomar conciencia sobre el respeto al medio ambiente en los procesos edificatorios; y por otro, proporcionar a los ciudadanos viviendas más eficientes.
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