

Reyal Urbis, Martinsa Fadesa, Colonial, Realia y Quabit, muestran pérdidas en sus cuentas semestrales de 2012
Más de 887 millones de euros en números rojos que impactan en unas delicadas arcas, de donde deben salir más de 21.260 millones para pagar a sus acreedores. Las cuentas no salen y tras intentar varias soluciones desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, en 2007, la única opción viable en la actualidad pasa por ceder capital a las entidades financieras. La medida ya ha seducido a los bancos acreedores de Martinsa Fadesa, que han convertido 800 millones de euros de la deuda concursal en préstamos participativos. Lo mismo ocurre con las entidades acreedoras de Colonial que ya en 2010 incluyeron una cláusula donde, si la inmobiliaria no lograba desprenderse de su filial residencial, cobraría la deuda a través de préstamos participativos, paso previo a la entrada accionarial.
Reyal Urbis, que negocia nuevas refinanciaciones con sus entidades acreedoras, podría acudir a esta fórmula. Su situación es extrema: tan sólo la ampliación del decreto que exime a las inmobiliarias de reconocer la pérdida de valor de sus activos salva a Reyal de la desaparición. La solución pasa por una intervención urgente: un rescate casi obligatorio por parte de la banca que ve que, sin su intervención en el capital, la viabilidad de estas compañías, con miles de viviendas en stock y millones de metros cuadrados sin vender, no está garantizada.
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