

Según De Guindos, que descarta liquidaciones convencionales
El ministro asegura que la ruta para las nacionalizadas es la de Unnim, que se adjudicó al BBVA.
Es el camino que coincide con el planteado por el gobernador del Banco de España en su primera comparecencia en el Congreso la pasada semana, cuando abrió la puerta a las liquidaciones tal y como marca el Memorando de Entendimiento que resume las condiciones de la Comisión Europea para su inyección de fondos, con el mismo proceso, el de la entrega de la unión de las cajas de Manlleu, Sabadell y Terrasa, de la que el Estado era propietario del 100% del capital, al BBVA. "Unnim –sostiene el ministro– no fue liquidada".
La previsión de De Guindos es que la recapitalización de las cuatro entidades que están ahora en la misma situación –Novagalicia, CatalunyaCaixa, Banco de Valencia y Bankia– vaya "muy rápido". En ellas vuelve a concentrar las mayores necesidades de aportación pública con el resultado que se espera de los auditores en las próximas semanas y el test de estrés que Oliver Wyman aplicará hasta septiembre de forma individualizada a los balances del sector. Una vez que las nacionalizadas suelten el lastre inmobiliario a la sociedad de gestión de activos –a efectos prácticos, un banco malo– y reciban la inyección de capital, a las que no puedan seguir por sus propios medios les espera "reestructuración y absorción por otros".
En su explicación ayer en la Comisión de Economía del Congreso de los detalles del rescate, el ministro defendió que todas ellas tienen "un valor", el de su marca.
"En el caso de Galicia, de CatalunyaCaixa, incluso de Banco de Valencia, los nombres comerciales tienen un valor en el fondo de comercio", explica, "por muy malas que sean o que se haya hecho mal la gestión". Lo que desde el comienzo de la reestructuración se bautiza en jerga financiera como franquicia. De Guindos sostiene que ese valor "tendría que ser aprovechado por otros". "No podemos –reclama– desaprovecharlo". Hasta el punto de que "alguna", según avanza, "dejará de ser independiente desde el punto de vista empresarial".
El calendario del memorando y el que maneja el Gobierno coinciden en noviembre como la fecha tope para el arranque del banco malo. Otro concepto que al ministro no le gusta, en el que ve "otro debate terminológico" en el que descarta entrar, aunque el propio De Guindos lo emplea como sinónimo didáctico de la solución pactada para el lastre del ladrillo del sistema. Finalmente, el intercambio de activos se hará a precio razonable, en función de la calidad, y no de mercado para evitar "ventas desesperadas".
"Piensen que con los decretos que hemos puesto en marcha –aseguraba ante los grupos políticos en la Comisión–, el suelo por ejemplo está aprovisionado a un 80%. Pedir un precio por debajo del 20% será irracional". Porque el titular de Economía defiende que "a medio plazo", esos activos recuperarán un precio, y que el valor que tienen ahora no es "el real".
"Antes estaba en contra del banco malo porque no había financiación –justifica–. Pero es un instrumento muy adecuado ahora tenemos fondos".
Al banco malo llegarán los créditos a promotoras y constructoras, los inmuebles y parcelas adjudicados y "otros activos" con "señales de deterioro". El FROB, con el dinero europeo, contribuirá a estas sociedades con aportación en efectivo o con valores en un porcentaje que se fijará cuando se cree el vehículo para dar la salida a los activos problemáticos y la posibilidad de que entre participación de terceros en el accionariado. A las entidades, por su parte, se les pagará también con efectivo o valores canjeables por financiación en el Banco Central Europeo, o bien directamente con una parte del capital del banco malo.
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