

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acusó este miércoles al líder de la oposición, Mariano Rajoy, de pretender crear otra burbuja inmobiliaria con sus planteamientos de política económica, y le pidió que se atreva a aclarar si quiere una reforma laboral que suponga un recorte de la indemnización por despido.
En el turno de réplica durante el debate en el Congreso sobre la Ley de Economía Sostenible, Zapatero, que respondió a todos los grupos de la Cámara que el debate público de esta norma es lo 'más alejado' de la propaganda, se refirió a Rajoy para advertirle de que propuestas como elevar un 25% la deducción por vivienda habitual es volver a la dinámica de la burbuja inmobiliaria, que está detrás de la mitad del desempleo creado en el último año.
'No podemos hacer un debate serio y riguroso si no abordamos, y usted no lo ha hecho, las cuestiones relativas a la burbuja inmobiliaria, cuando es el causante de más de la mitad de la pérdida de empleo de la economía española, de los riesgos del sistema financiero, especialmente de las cajas, porque tienen comprometido un gran volumen de crédito con el sector inmobiliario', subrayó.
En este sentido, indicó que sería 'muy preocupante' que después de ver los 'excesos' que se han cometido en el sector inmobiliario, el Gobierno no adoptara medidas para corregir este 'desequilibrio', como la reducción de la deducción por vivienda habitual o el apoyo al alquiler y la rehabilitación. 'Hay que adoptar medidas que pongan fin a la locura que hemos vivido de la especulación urbanística', reiteró.
Zapatero afeó a Rajoy que todas estas iniciativas nada tienen que ver con 'planificar la economía y menos con el franquismo', como se ha indicado desde las filas 'populares'.
El presidente del Gobierno también aprovechó su turno de réplica para dejar claro que el Ejecutivo no tiene ninguna intención de recortar derechos de los trabajadores, aunque admitió que es preciso reformar determinadas cuestiones del mercado de trabajo o de la negociación colectiva.
'Pero el Gobierno no es partidario de rebajar los derechos de los trabajadores, ni de reducir el coste del despido ni ir a formulas contractuales que rebajen el despido, ni de excluir el control judicial del mismo', reiteró Zapatero, momento que aprovechó para plantear a Rajoy que tenga el coraje de subirse a la tribuna de oradores para decir si está de acuerdo con un contrato laboral que contemple una indemnización por despido de 20 días por año.
Para Zapatero, es 'falso' que una rebaja del coste del despido sea una medida para crear empleo, al tiempo que indicó que el Gobierno de lo que sí es partidario es de regular otras indemnizaciones y de dejar que tengan beneficios fiscales las rentas irregulares de aquellos ejecutivos que han tenido pensiones 'millonarias'.
En materia energética, ofreció a todos los grupos un pacto energético, especialmente, al principal partido de la oposición --al que acusó de un 'cierto parón' en la negociación sobre este tema--, y señaló que sobre el futuro de la energía nuclear, la posición del Gobierno está abierta al diálogo y a modificar sus posiciones, si bien consideró 'bastante razonable' establecer en 40 años la vida útil de las centrales nucleares.
Además, reiteró una vez más que en el horizonte del Ejecutivo ni 'hay ni habrá' interés en promover nuevas centrales nucleares, por lo que apostó por las energías renovables, aunque reconoció que actualmente son más caras que otras alternativas.
'Este miércoles las economías renovables nos cuestan, pero es una inversión rentable a medio y largo plazo', añadió Zapatero, tras indicar que aquellas economías que se alejen de la dependencia del carbono serán 'más productivas, más competitivas, más innovadoras y más avanzadas'.
Finalmente, se defendió de las críticas del PP a la subida de impuestos, y recordó que cuando llegó la crisis, el Estado estaba en superávit y en mitad de un proceso de reducción de impuestos. Según Zapatero, el déficit ha salvado 'el riesgo de hundimiento del sistema financiero', al tiempo que se comprometió a volver a la senda de la estabilidad presupuestaria antes de 2013.
Tras asegurar que España está ahora en la 'última fase' de la crisis económica, dado que el crecimiento volverá a ser positivo en el último trimestre de este año o el primero del que viene, apostó por cuatro reformas 'principalísimas' para afianzar la recuperación económica: modificar la política de vivienda, mejorar la educación y la investigación y desarrollo, otra política energética y la mejora del funcionamiento del sector público.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, reprochó este miércoles al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que los culpables de la burbuja inmobiliaria fueron los socialistas por no hacer 'absolutamente nada' para frenar la especulación y el aumento de los precios, tras 'comerse' la herencia económica de los Gobiernos del PP.
En su turno de dúplica en el debate en el Pleno del Congreso sobre la Ley de Economía Sostenible, Rajoy recordó que la construcción de viviendas fue mayor tras la llegada de Zapatero al poder que durante la etapa de José María Aznar, y lamentó que la 'gran solución' que planeta ahora sea quitar la deducción fiscal por vivienda a todos los españoles que cobren menos de 2.000 euros al mes.
'Ya podría habérsela quitada a todos los diputados de su grupo, que ganan bastante más que 2.000 euros al mes', señaló Rajoy entre murmullos de la bancada socialista, antes de señalar que el saldo de todos los planes contra la crisis puestos en marcha por el Gobierno ha llevado a que la situación de los españoles 'sea la peor de Europa desde hace muchos años'.
En este sentido, destacó que el paro de noviembre es el segundo peor dato en 22 años y no puede suponer un motivo de orgullo para el Gobierno, ya que duplica la media europea. 'Como no ve la realidad, no puede acertar con el diagnóstico', le espetó a Zapatero.
Éste reprocho a Rajoy el 'escaso rigor' de sus afirmaciones y apeló a que las viviendas iniciadas en 2005 y 2006 estaban planificadas cuatro años antes. 'Serán ustedes el único partido que piensan que las viviendas se construyen de un día para otro', señaló.
Tras arremeter contra la 'barbaridad' de la Ley del Suelo de 1998, que su Gobierno 'corrigió' en 2007, Zapatero acusó a Rajoy de 'mantener' un 'afán desmedido' por un modelo basado en la especulación que tendría 'consecuencias nefastas'. 'No me provoquen para hablar de otras consecuencias urbanísticas', señaló.
'Aquí sobra publicidad', insistió Rajoy sobre el texto de la norma, que ha llegado al Congreso sólo en forma de anteproyecto, tras tantos 'shows' en los últimos meses. Asimismo, frente a las críticas de Zapatero por la recetas 'populares' de reforma laboral, Rajoy señaló que a la única persona a la que ha oído hablar de abaratar el despido fue al secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa.
El líder del PP defendió que no está a favor de ningún recorte de derechos laborales, pero ve 'inaceptable' que un 30% de los trabajadores españoles, los que firmaron un contrato temporal, tengan una 'indemnización cero' sin que el Gobierno haga nada.
También le acusó de atacar a las empresas con subidas de impuestos, de no resolver su falta de crédito y de 'ponerles verdes, tomando partido por los sindicatos en el diálogo social, algo que Zapatero negó enumerando las medidas fiscales puestas en marcha por el Gobierno en favor de las empresas, como la rebaja en 5 puntos del Impuesto de Sociedades.
En terreno energético, Rajoy señaló que se puede alcanzar un pacto, pero indicó que el Gobierno lo hace difícil, porque está tomando medidas que no aprueba el PP, como el cierre de la central nuclear de Garoña, el decreto de ayudas al carbón o la regulación de las fotovoltaicas. 'Así es muy difícil', incidió.
Zapatero contestó respondiendo sobre el silencio que desde el 6 de octubre mantiene el PP y su negociador con el Gobierno, Cristóbal Montoro, frente a la oferta del Ejecutivo para el Pacto sobre Energía, así como otras decisiones tomadas en materia energética.
El resto de grupos de la oposición mantuvo el tono crítico de sus primeras intervenciones, e incluso lo elevaron, como en el caso de CiU, cuyo portavoz económico, Josep Sánchez Llibre, arremetió contra la negociación de la reforma de la Ley de Morosidad, que supone una traición a su formación, así como un ataque a los autónomos. 'Ustedes van muy mal', denunció Sánchez Llibre, que recibió el calificativo de 'demagógico' por parte de Zapatero.
El jefe del Ejecutivo se mostró muy dispuesto a llegar acuerdos con el PNV, a quien agradeció el tono conciliador de su segunda intervención. Su portavoz, Josu Erkoreka, había mostrado su disposición a negociar sobre la Ley de Economía Sostenible.
El diputado de ICV, Joan Herrera, le instó a ser 'valiente' en materia fiscal para regular los 'bonus' e incluso le invitó a retomar la regulación fiscal de las sicav (sociedades de inversión de capital variable). 'Le he visto propuestas muy de izquierdas, a ver a dónde llega', incidió. En este sentido, Zapatero, que eludió mencionar dichos instrumentos de inversión, prometió acuerdos al diputado 'ecosocialista'.
Tras el debate de la ley, la primera pregunta de la sesión de control a Zapatero la formuló el propio Rajoy acerca de si el Ejecutivo consideraba que la recuperación económica ya estaba en marcha tras el aumento del paro en el último mes, a lo que el presidente del Gobierno se limitó a contestar que 'sí'.
Rajoy tuvo que renunciar a tomar nuevamente su turno de palabra y abandonó el hemiciclo a toda prisa, pues a las 14.30 horas tenía cita en un almuerzo coloquio organizado por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). El líder del PP no ocultó su malestar con su sobrecargada agenda.
Zapatero, que salió de la Cámara a continuación, afirmó, preguntado por la prensa en los pasillos del Congreso, que 'habrá respaldo suficiente' para aprobar la Ley de Economía Sostenible, tras más de cinco horas de debate con los grupos parlamentarios.
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