

La razón es la caída del precio de sus activos subyacentes y los peligrosos niveles de deuda que soportan.
Muchas de estas compañías, así como los fondos cotizados, se han visto forzados a realizar ampliaciones de capital, con ofertas que incluían importantes descuentos sobre la cotización de la acción y a vender activos para atender sus compromisos con los bancos.
Como reflejo de lo anterior, los mercados del mundo desarrollado padecieron grandes pérdidas, en el primer trimestre del año. Las inmobiliarias norteamericanas fueron las que tuvieron el peor comportamiento, con caídas del 32 por ciento en el precio de sus acciones, por encima de las caídas registradas en Europa, donde cayeron un 18 por ciento, y en Asia donde el declive fue del 16 por ciento.
Sin embargo, hubo un alza sorprendente de las acciones de las inmobiliarias en las bolsas de los países emergentes, de manera especial en Israel, pero también en Brasil, Chile, China, Egipto, Indonesia, Taiwan y Turquía.
En los países desarrollados, sólo las acciones inmobiliarias austriacas reportaron retornos del 20,3 por ciento, en el trimestre, aunque tal efecto fue debido principalmente al buen comportamiento de la mayor inmobiliaria del país, Inmoeast AG.
Los países cuyas inmobiliarias se comportaron peor en bolsa fueron Grecia, Noruega, España y Reino Unido.
No obstante, a pesar de las dificultades por las que atraviesan estas compañías, están generando retornos mayores que otros sectores y bastante más que los bonos americanos. Además en algunos de estos países como reino Unido el segundo trimestre empieza con signo distinto.
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