

La presidenta de la Nación cerró la 56º Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción
La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, anticipó hoy que “el 15 de diciembre vamos a lanzar el plan de obras públicas para todos los argentinos más ambicioso de que se tenga memoria, por una cifra superior a los 71 mil millones de pesos”.
Los siguientes son los tramos salientes del discurso pronunciado en el cierre de la 56º Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción:
La incertidumbre que puede sentir un empresario sobre sus negocios o un trabajador, sobre si va a poder mejorar su empleo o sus ingresos, son diferentes. Es la diferencia entre la rentabilidad y la vida cotidiana para seguir subsistiendo.
Estamos dispuestos a seguir sosteniendo y aumentando aún más la actividad de la construcción y la intervención del Estado en este vital sector.
Frente a este momento que vive el mundo, tenemos certidumbres. Tenemos la certeza de saber que lo que venimos haciendo hace 5 años apostando a un capitalismo que tenga en la producción el agregado de valor a nuestras materias primas, en la construcción de infraestructura social y económica.
En definitiva, el capital puesto al servicio de la producción de bienes y servicios con innovación tecnológica está en la clave de generación de riqueza frente a los que sostenían un modelo diferente que se terminó derrumbando.
Un modelo de acumulación que fue el correcto, que no nos coloca fuera de la crisis, pero nos posiciona de una manera mejor para hacerle frente y contar con los elementos para combatir esto que es algo más que una crisis financiera y económica
Va a devenir una crisis política, porque tiene que ver con un orden de decisión mundial que controlaba a unos y no a otros.
Las demandas de reformas a los organismos financieros internacionales obedecían a la comprobación más empírica. El rol que le asignábamos a la obra pública en la dinamización de la economía, la creación de puestos de trabajo y ayuda a otros sectores productivos, nos viene desde hace mucho tiempo.
Esa vocación, casi obsesión, por el tema de la obra pública, era tomada casi con sorna, porque se la veía como algo accesorio o como gasto, pero nos permitió mantener un nivel de desocupación en un dígito. Nunca superamos (en Santa Cruz) 3% de desempleo mientras el país tenía dos dígitos.
Vamos a hacer el aporte para que la cuestión tributaria, que muchas veces resulta una mochila, pueda ser un elemento que ayude al sector empresario a mantener el nivel de actividad.
En ese sentido planteamos la normalización tributaria por deudas impositivas y también de carácter previsional, con especial hincapié en las PyME pero abarcando a todas las empresas, y la figura de promoción de empleo registrado, para reducción de la carga patronal
Alentaremos la repatriación, o exteriorización de activos financieros físicos en moneda extranjera, aquí o en el extranjero, que contribuyendo al proceso productivo permita que aquellos argentinos que por distintas circunstancias, que no tengo porqué justificar pero sí entender, creyeron que no había confianza suficiente en nuestro modelo de funcionamiento, para invertirlo en nuestro país.
Tenemos que darnos la oportunidad de creer en nosotros mismos y esto es una apuesta, no a que crean en el gobierno, no a que crean en mí, que soy la presidenta circunstancial de la Argentina. Ustedes tienen que apostar a ustedes mismos frente a una crisis inédita.
Vamos a garantizar el período de crecimiento económico más importante de nuestros 200 años de historia.
A estos instrumentos se agrega la creación del Ministerio de la Producción, que necesitamos para articular muy fuertemente las actividades, como lo hizo Planificación en el área de energía y realizar obras indispensables.
Producir, consumir y exportar fueron las tres claves del crecimiento de estos años.
Este plan va a versar sobre tres tipos de obra: las de carácter estructural, que modifican el escenario económico o ambiental, como por ejemplo pueden ser la obra de Paraná de las Palmas o saneamiento en Berazategui.
La segunda parte hace a las obras programáticas que se desarrollan normalmente a escala local, como hemos hecho la gran mayoría de la obra pública nacional, como escuelas, viviendas, caminos de acceso, que van a permitir dinamizando las economías
Tercero, la obra localizada, que demanda más mano de obra, que no es de carácter plurianual. Obras que van a significar pasar de 362 mil trabajadores de la construcción (41% es obra pública) vamos pasar a 760 mil puestos de trabajo.
Estamos ante una situación excepcional que no hemos provocado nosotros. Esto nos tiene que servir de aprendizaje.
Lo que le pido a todos los empresarios argentinos, cualquiera sea su actividad, industrial, primaria o de servicio, que cuando toman decisiones económicas lo hagan pensando en la economía y no en la política.
Para que esa rentabilidad sea sustentable debe ser compartida por la comunidad. Porque hemos visto experiencias de extraordinarias rentabilidades, pero cuando son accesibles para pequeños sectores, no tienen sustentabilidad social ni política.
Eso hace a la responsabilidad social, pero también a la inteligencia económica. Estamos ante la oportunidad de diseñar nuestro perfil de desarrollo económico, que debe ser necesariamente de matriz diversificada.
Qué hubiera pasado si nosotros nos hubiéramos creído que el principal problema que tenía la Argentina era la inflación, que era lo que nos querían hacer creen quienes decían que no hacíamos lo que teníamos que hacer.
Qué hubiera pasado si hace más de un año y pico hubiéramos tomado la decisión de enfriar la economía y hoy nos encontraba este momento de la economía mundial.
No tenemos que volver a doctrinas de Estado empresario, que sirvieron durante la etapa de sustitución de importaciones, por la ausencia de empresarios nacionales. Hoy tenemos ese empresariado, que tiene que saber que el Estado no es su enemigo, es su mejor aliado, porque si ganan dinero vamos a recaudar más y hacer más obra pública.
La repatriación de capitales, es una medida de normalización tributaria que jamás tomamos. Porque éramos reacios a estas cuestiones. Seguimos creyendo que la política impositiva es un importante instrumento de distribución del ingreso.
Pero no somos dogmáticos y sabemos que esta situación excepcional amerita soluciones excepcionales. Es una necesidad para que el sector privado pueda sortear con mayor facilidad la situación en la que está el mundo.
Los empresarios tienen la inmensa responsabilidad social de crear riqueza y generar empleo. Sostener el trabajo para millones de argentinos que recobraron la esperanza.
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