

Los líderes mundiales del G-20 acuerdan crear un organismo que controle los grandes bancos del mundo y reforzar el papel del Fondo Monetario y el Banco Mundial.
La cumbre celebrada en Washington pretende paliar la crisis financiera que azota al mundo desde hace un año y que amenaza con transformarse en una debacle económica a escala planetaria.
Entre las medidas concretas decididas está la creación de un 'colegio de supervisores' que controlará los principales bancos del mundo y cuya lista deberá estar elaborada antes del final de marzo.
«Estamos decididos a mejorar nuestra cooperación y trabajar juntos para restaurar el crecimiento global y lograr las reformas que necesita el sistema financiero del mundo». Así comienza la declaración final suscrita ayer por los líderes de los países que generan el 90% del PIB mundial, en una ardiente defensa del capitalismo y el libre mercado, cuyos cimientos se han tambaleado con la crisis crediticia.
Lo conseguido ayer ha sobrepasado las esperanzas de algunos especialistas, que no confiaban en compromisos importantes ante el vacío de poder estadounidense. En cualquier caso, el texto supone una victoria personal para Bush, que ha logrado que el mundo rinda pleitesía a un sistema en crisis.
La declaración advierte de que un sobreproteccionismo por exceso de regulación pondría en peligro al sistema que tan ardientemente defienden como el generador de la riqueza y la prosperidad mundial.
«Subrayamos la importancia crítica de rechazar el proteccionismo y no volvernos hacia adentro en tiempos de incertidumbre financiera», dice el texto.
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