

El sistema de alquiler con opción a compra permite al inquilino arrendar una vivienda y, en caso de comprarla, deducirse el dinero entregado
Los promotores inmobiliarios y los particulares recurren cada vez más a esta alternativa ante la dificultad para deshacerse de los pisos.
Alquiler y venta, dos fórmulas hasta ahora enfrentadas, viven estos días un nuevo romance bajo el techo de la crisis inmobiliaria. La dificultad de deshacerse de una vivienda está poniendo entre las cuerdas a promotores y particulares, que están teniendo que aguzar su ingenio para buscar alternativas de comercialización que hagan atractivas las viviendas vacías. Este caldo de cultivo está propiciando el resurgir del alquiler con derecho a compra. Una tercera vía que permite a los arrendatarios deducirse parte de la cuantía invertida en caso de que, transcurrido un periodo determinado, quieran adquirir el piso en propiedad.
En tiempos de exceso de oferta, altos tipos de interés y escasa liquidez financiera para conceder préstamos hipotecarios, el alquiler con derecho a compra se perfila como un recurrente salvavidas al que cada día se aferran más dueños y promotores para intentar dar salida a las viviendas en stock que no logran adjudicar.
La principal característica de esta modalidad puente estriba en que los pagos que se van realizando durante la vida del contrato de arrendamiento no caen en saco roto. De este modo, el principal aliciente es que al cabo de un periodo de alquiler acordado por las partes -que suele oscilar entre los 2 y 5 años- el arrendatario tiene la posibilidad de quedarse con la vivienda y deducirse entre el 50% y el 100% de las rentas abonadas. Una opción que lima el extendido recelo popular de que alquilar es «tirar el dinero».
La fórmula no es nueva, aunque los expertos recuerdan que durante los años de bonanza inmobiliaria ha estado desaparecida. «Ahora se está produciendo una necesaria reacción ante el parón de ventas», según los profesionales inmobiliarios.
Esta alternativa de financiación mixta está destinada sobre todo a las personas que no pueden acceder a una vivienda por sus elevados precios, porque no disponen del dinero suficiente para pagar la entrada o bien porque tengan vedado el acceso a los canales tradicionales de financiación bancaria.
En este sentido, fuentes del sector señalan que el alquiler con derecho a compra es especialmente atractivo para dos públicos concretos: la gente que quiere cambiar de piso pero que antes tiene que conseguir vender el antiguo y los jóvenes que con las condiciones actuales de financiación necesitan ahorrar durante un par de años para pueden asumir una hipoteca.
Una de las ventajas de este sistema es que permite probar una vivienda antes de formalizar la compra y a su vez es una forma de aguardar a que pase este periodo de incertidumbre.
Copyright© 2007 Urbaniza Interactiva S.A. CIF A01306547