

Este número de puestos de trabajo se obtiene teniendo en cuenta únicamente los concursos de acreedores y expedientes de regulación de empleo (ERE) de las mayores inmobiliarias españolas.
Estos datos serían más abultados si se sumaran las numerosas pymes que han cerrado.
La caída de Martinsa Fadesa, que ha protagonizado la mayor suspensión de pagos española con un pasivo de 5.200 millones de euros, es sólo un ejemplo de la gran crisis inmobiliaria.
A la sobreoferta de propiedades se ha unido la falta de crédito en el mercado financiero. Los procesos concursales, reestructuraciones de negocio o refinanciaciones han venido acompañadas, en muchos casos, de ERE que en los últimos meses han afectado a los trabajadores. De hecho, el paro en el sector inmobiliario y de la construcción ha subido un 28,8% en el segundo trimestre del año.
Entre las primeras empresas en poner en marcha una reducción de trabajadores, se encuentra la inmobiliaria valenciana Llanera que, a finales de 2007, anunció un recorte de plantilla del 72%. Fue el 8 de noviembre del pasado año, cuando Llanera presentó tres ERE independientes para tres de las seis sociedades del grupo, en ese momento ya en pleno proceso concursal. En total, 236 trabajadores se vieron afectados por la reducción de plantilla del grupo, que contaba con 763 empleados.
Otro de los mayores ERE de este año ha estado protagonizado por Habitat. La compañía liderada por Bruno Figueras no ha llegado a verse obligada a presentar concurso de acreedores, pero una de las condiciones que impuso la banca para renegociar su deuda de 1.586 millones fue eliminar costes estructurales. La empresa catalana despidió al 50% de su plantilla.
En el mismo caso, se encontró la cotizada Aisa. La empresa continúa renegociando una deuda de 210 millones de euros. A cambio, la inmobiliaría ha anunciado que prescindirá de una parte de sus 130 empleados.
A los ERE presentados por Llanera y Habitat, hay que sumar los concursos de acreedores de grupos como el andaluz Jale (una de cuyas filiales está en situación concursal) y el catalán Sánchez. Detinsa abordó su situación financiera con una profunda reforma del plan de negocio, que le ha permitido evitar el concurso. La promotora renegoció sus préstamos y planteó un ERE para 154 personas.
La caída del sector inmobiliario también ha afectado a las empresas dedicadas a la intermediación. Sin embargo, tal y como explican desde Comfia (CCOO), “la mayoría de empresas ha optado por adelgazar su plantilla de forma importante con bajas incentivadas, de modo que los ERE no han sido abundantes”. Un ejemplo de este fenómeno es Fincas Corral (adquirida hace diez días por el inversor José Xicola), que no ha presentado expediente para reducir su plantilla, pero ha pasado de mil a 385 empleados en la actualidad.
Las redes de intermediación Expofincas y Don Piso son dos excepciones. La segunda, propiedad de la inmobiliaria Habitat, anunció un ERE el pasado julio, reduciendo su plantilla de 380 empleados a 32. Las condiciones aprobadas incluían la retribución de 37 días por año trabajado, con un límite de 18 mensualidades.
Expofincas, en cambio, presentó concurso de acreedores de su matriz el pasado marzo, con deudas de 23 millones de euros. Según fuentes de la empresa, en el primer trimestre del año, la plantilla estaba formada por 500 personas.
Otros sectores relacionados con el inmobiliario también han protagonizado recortes. Éste es el caso de varias empresas fabricantes de ladrillos como Ceratres y Tealsa, que presentaron un ERE en junio. Entre las constructoras, destaca Seop, del grupo Silver Eagle, que en junio anunció un ERE que afecta a 306 trabajadores, un 68,6% de los empleados. Esta remodelación suponía la segunda desde que el 17 de marzo la empresa solicitara el concurso voluntario de acreedores, reduciendo la plantilla de 994 a 446 personas. Otra constructora, en este caso de vivienda protegida, Prasi, planteó un ERE para el 100% de su plantilla, imbuida por sus pérdidas, en marzo de 2008.
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