

El sector inmobiliario está en un proceso de cambio motivado por la crisis inmobiliaria y financiera.
Tener un plan de reorganización, un enfoque total a marketing y ventas, reestructurar la deuda, tener viviendas con el enfoque/precio adecuado y contar con los mejores profesionales permitirá a las empresas ser supervivientes de este periodo. Los meses venideros son una oportunidad para revisar las estrategias, mejorar la capacidad financiera y profesionalizar la gestión.
El resultado del ajuste de la etapa de crisis en la que hemos entrado nos llevará a un escenario donde existirán menos empresas constructoras e inmobiliarias pero las que queden serán más fuertes y competitivas. Esta es la principal conclusión que se extrae de la jornada ‘Nuevos caminos en tiempos de crisis para la industria inmobiliaria’, organizada por Improven y en la que han participado la Federación de Empresas de la Construcción (FEVEC) y las principales empresas del sector.
El socio director de Improven, Eduardo Navarro, ha explicado que en este momento “vivimos una situación de ajuste que previsiblemente se recuperará en dos o tres años y las empresas que salgan de la crisis serán los líderes del sector de los próximos 10 años”. En concreto, Navarro asegura que “haciendo las cosas bien, nosotros vemos empresas vendiendo viviendas a un buen ritmo y reestructurando su deuda” y, continua, “esta nueva etapa es una oportunidad para revisar estrategias, mejorar nuestras capacidades financieras y profesionalizar la gestión”.
De igual manera, aconseja a los directivos de las empresas inmobiliarias un decálogo de gestión de crisis en los que el optimismo, la claridad de ideas, el enfoque a la ejecución y la comunicación son elementos clave para la cohesión de equipos y, por tanto, para el éxito.
Del mismo modo, a nivel financiero el socio director de Improven apunta “la importancia de la ‘frialdad financiera´ y el uso de las herramientas basadas en los flujos de caja, ya que en estos momentos es clave saber lo que va a suceder a nivel de caja y transmitir una sensación de seguridad y control que es muy importante para la relación con las entidades financieras”.
Para enfocar correctamente las acciones de cada empresa, Improven ha desarrollado una matriz estratégica que identifica cuatro tipologías de empresas en función del nivel de deuda y el nivel de ventas y a partir de ahí se dan unas recomendaciones concretas para cada una de ellas.
En el caso en que la empresa cuente con poca deuda y pocas ventas, las recomendaciones irán hacia una estrategia de “esperar y mirar” a la expectativa de las grandes oportunidades que van a aparecer en el mercado en los próximos meses tanto en el sector inmobiliario como otro tipo de inversiones de carácter más financiero.
En el supuesto en que la deuda sea grande y las ventas escasas, la mejor receta es gestionar mejor que los competidores –en especial en las áreas de marketing y ventas- con gran atención a los flujos de tesorería y las relaciones con las entidades financieras.
Otro caso es que la compañía cuente con poca deuda y muchas ventas y en este supuesto se plantea una estrategia de “control” de la situación actual y de inversiones selectivas. Por último, en el caso de las compañías con mucha deuda y muchas ventas, se planteará una estrategia de reestructuración de deuda y gestión de riesgos.
La última recomendación de Improven es llevar a la práctica todo aquello que se ha planificado. “El gran desafío en las empresas actuales es implantar las estrategias formuladas, puesto que sólo el 10% de las compañías lo llevan a cabo”, ha concluido Navarro.
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