

El ritmo de avance de la inversión en construcción se aminoró en 1,6 puntos en el primer trimestre de 2008, pauta que compartieron tanto la edificación residencial como las otras construcciones, a tenor de los indicadores de producción, consumos intermedios y empleo en esta actividad.
En el caso de la edificación residencial, y como consecuencia de una paulatina menor demanda de viviendas por parte de los hogares, el flujo de viviendas iniciadas es cada vez más reducido. De esta manera el volumen de obra en construcción y, por lo tanto, la inversión en este tipo de obra, presenta registros cada vez más desfavorables. En este trimestre, el crecimiento de la inversión en vivienda se ha reducido del 1,8% al –0,2%.
La inversión en edificios no residenciales y en infraestructuras mantiene un crecimiento positivo, aunque con una trayectoria también decreciente (del 4,0% al 3,0%). En el caso de la obra civil, tanto la construcción de carreteras como, especialmente, la de infraestructuras de ferrocarril continúan siendo las que muestran un perfil más expansivo.
El PIB de la economía española creció un 2,7% interanual en el primer trimestre del año, según acaba de informar en nota de prensa el Instituto Nacional de Estadística.
Este resultado, ocho décimas inferior al estimado para el período precedente, señala el INE, indica que "la economía española continua la senda de desaceleración iniciada el segundo trimestre de 2007". El crecimiento ínter trimestral se sitúa en el 0,3%, cinco décimas menos que en el trimestre anterior.
La previsión de los analistas consultados por Thomson Financial era de un avance del 0,3% trimestral y del 2,7% interanual, por lo que estos datos han salido en línea con las estimaciones de los expertos. No obstante, este crecimiento interanual del PIB en el primer trimestre del año es el más bajo registrado desde el cuarto trimestre de 2002, cuando la economía creció un 2,7%. Y el crecimiento ínter trimestral (0,3%) es el más bajo desde el tercer trimestre de 1995.
La menor intensidad del ritmo de crecimiento de la economía española en el primer trimestre tiene su origen principal en la desaceleración de la demanda nacional, que reduce nueve décimas su aportación al crecimiento agregado (de 3,9 a 3,0 puntos). No obstante, este comportamiento ha sido parcialmente compensado por una menor contribución negativa del sector exterior (de –0,4 a –0,3 puntos).
El gasto en consumo final de los hogares desacelera nueve décimas su crecimiento, hasta el 1,8%. Este resultado se obtiene como consecuencia de la evolución de los principales indicadores de seguimiento de este agregado, que presentan registros más desfavorables en este trimestre que en el precedente (nivel de empleo de la economía, renta disponible de los hogares, ventas de automóviles, comercio al por menor, cifra de negocios y disponibilidades de bienes de consumo, cartera de pedidos, ventas de productos de consumo en grandes empresas, ....).
La formación bruta de capital fijo (inversión) desacelera su tasa de crecimiento desde el 4,8% hasta el 3,2% en este primer trimestre. Esta evolución es compartida por sus tres grandes componentes: bienes de equipo (del 8,6% al 6,3%), construcción (del 2,9% al 1,3%) y otros productos (del 6,1% al 5,2%).
A pesar de la desaceleración mostrada en este trimestre, el crecimiento interanual del PIB español continua situado entre los más elevados de las principales economías europeas, aunque se ha reducido la diferencia estimada en los anteriores trimestres.
Con la excepción de Holanda (3,1%) y Austria (2,9%), tanto Alemania (2,6%), como el Reino Unido (2,5%) y Francia (2,2%) crecen por debajo del PIB de España. En términos agregados, la Unión Europea desacelera una décima su crecimiento hasta el 2,4% y la Eurozona mantiene la misma tasa que en el trimestre precedente, 2,2%.
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